sábado, 4 de agosto de 2012

Proyectos de TIC para el Desarrollo en América Latina


Desafortunadamente, la manera en que se han estado desarrollando las estrategias nacionales hasta el momento, poseen más elementos que recuerdan los modelos extensionistas de introducción de tecnologías; por lo general, estos ambiciosos proyectos han puesto el énfasis en tres aspectos:
 1) la instalación de infraestructura (en la mayoría de los países se ha optado por el modelo de centros comunitarios digitales),
 2) la capacitación instrumental a los beneficiarios en la utilización de las herramientas tecnológicas y,
3) el impulso a la generación de contenidos considerados socialmente útiles (generalmente desde las dependencias, instituciones y organismos gubernamentales promotoras).
La evidencia empírica acerca del funcionamiento y la utilización de estos espacios públicos en general muestra, que si bien su instalación ha abierto una posibilidad para algunos sectores de la población tradicionalmente excluidos, de tener acceso al potencial beneficio de las TIC,existe el riesgo latente -y en no pocos casos, ya comprobado- de la evidente sub-utilización de las TIC, la insostenibilidad y el abandono de los proyectos, o mucho peor, del surgimiento de impactos sociales no deseados, esto debido a que gran parte de las estrategias nacionales para América Latina y el Caribe son vistas como estrategias de infraestructura y dejan en segundo plano aquellas políticas que tienen que ver con el impacto social de la introducción de dichas tecnologías (Hilbert et alt 2005: 30).
El objetivo de la promoción de las TIC, tal como lo reconoce la comunidad internacional, es el de encauzar el potencial de la tecnología de la información y la comunicación para alcanzar los objetivos de desarrollo:
“Somos conscientes de que las TIC deben considerarse un medio, y no un fin en sí mismas. En condiciones favorables, estas tecnologías pueden ser un instrumento eficaz para acrecentar la productividad, generar crecimiento económico, crear empleos y fomentar la ocupabilidad, así como mejorar la calidad de la vida de todos. Pueden, además, promover el diálogo entre las personas, las naciones y las civilizaciones” (Declaración de Principios CMSI, 2003:A9).
Para contribuir a los objetivos de desarrollo, el uso de TIC requiere -además de la posibilidad de las personas de acceder a ellas (conectividad y capacidad para utilizarlas), de un proceso de apropiación de las mismas tecnologías y de los proyectos que incorporan estas herramientas.
La apropiación se reconoce como un proceso indispensable y que debe ser fomentado en el acercamiento de nuevas tecnologías y la introducción de proyectos de TIC a las comunidades indígenas y de todo el sector rural. Es una precondición indispensable para:
1) que las TIC tengan impactos reales en el desarrollo local y actúen conforme a los intereses de las personas y comunidades donde se insertan, así como;
2) que los proyectos de desarrollo que incorporan la utilización de TIC sean sostenibles.
La evidencia muestra que la forma en que se lleva a cabo el proceso de introducción de TIC es crucial tanto para la permanencia de los proyectos como para aprovechar plenamente su potencial en beneficio de las comunidades donde se insertan.
La conclusión anterior proviene de los resultados de proyectos piloto en centros digitales ubicados en localidades indígenas de tres regiones de México, que los suscritos condujimos, dichos centros habían sido instalados sin un proceso de apropiación comunitaria y por tanto el uso era reducido y sin resultados identificables de apoyo a proyectos de la comunidad. Después de haber llevado a cabo diversos talleres de planeación participativa orientados a la apropiación comunitaria éstos brindaron resultados inmediatos en materia de sostenibilidad social: las comunidades establecieron una relación de utilidad del centro con relación a cada proyecto de la comunidad, identificaron actores principales y las formas en que habrían de colaborar, tomaron acciones directas en cuanto a la administración del centro y elaboraron un plan de trabajo conforme a sus propias prioridades, en todos los casos en que se evaluaron los avances después de un año éstos fueron considerables en la importancia, utilidad y uso que la comunidad daba al centro.
Es ahora cuando resulta indispensable volver a escuchar las palabras del pedagogo brasileño que hace 35 años advertía sobre la importancia en el método para acercar nuevas tecnologías a la población rural latinoamericana, no mediante el extensionismo mecánico, vertical e invasivo, sino a través de procesos de comunicación en los que la posición de los beneficiarios sea de verdaderos sujetos de participación y acción transformadora de su realidad, lo cual, a su vez, implica la transformación de quien promueve estos procesos.
Las bases para la promoción de las TIC mediante procesos de comunicación están dadas, los documentos fundacionales sobre la Sociedad de la Información hacen amplia referencia a la participación de las comunidades en la construcción de ésta, resoluciones sobre políticas de acceso a las TIC para los pueblos y comunidades indígenas emitidas por la Comisión Interamericana de Telecomunicaciones y la Unión Internacional de Telecomunicaciones hacen referencia a la importancia de la participación de las comunidades en la definición de prioridades y formas de utilización de las TIC, incluso se han establecido compromisos para América Latina en la creación de indicadores que pongan atención en el impacto de las TIC en los objetivos de desarrollo; también existen metodologías y estudios que comprueban la importancia de impulsar procesos de apropiación tecnológica que hagan sostenible la infraestructura de comunicación comunitaria.
Entonces, si las bases están dadas ¿Qué hace falta para que la orientación de las políticas públicas aliente procesos de comunicación y se aparte de modelos extensionistas que han probado su ineficiencia en épocas pasadas? La respuesta a esta pregunta tiene por lo menos tres vías de atención:
La de los gobiernos, que han de comprender las semejanzas de los modelos actuales de promoción de las TIC con los fallidos esquemas extensionistas utilizados para promover la “modernización” del campo en épocas pasadas y así aprovechar ésta experiencia para incorporar procesos de apropiación tecnológica que sean verdaderos esquemas de comunicación y que tomen en cuenta las características particulares de las comunidades indígenas.
La de los ciudadanos, que habrán de exigir resultados mas allá de los montos de inversión en infraestructura, que les permitan contar con información que verifique a la sostenibilidad de la inversión y el impacto de la misma en áreas prioritarias para el desarrollo de la comunidad en que se haya instalado.
La de la comunidad beneficiaria por la instalación de infraestructura, que habrán de tomar las riendas de sus centros de comunicación e involucrarse en su instalación, planeación y administración.

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